Introducción:
El hipertiroidismo es la endocrinopatía más frecuente en gatos adultos/geriátricos y suele deberse a hiperplasia o adenoma benigno de las glándulas tiroideas, con producción excesiva de T4/T3. Aparece mayormente en gatos de mediana edad o ancianos y su prevalencia ha aumentado desde su descripción inicial en los años 70-80.
Síntomas y como identificarlo:
Los signos son variables, pero los más frecuentes incluyen:
-Pérdida de peso a pesar de buen apetito.
-Polidipsia/Poliuria (aumento de la cantidad de bebida ingerida y aumento de la frecuencia de la orina).
-Hiperactividad, aumento de los maullidos, inquietud y agresividad.
-Taquicardia o soplos/arritmias, a veces con hipertrofia cardíaca.
-Aumento del brillo del pelaje y pelaje enmarañado.
-Menos frecuentemene hay vómitos y diarreas.
Si aparece cualquiera de esta sintomatología es importante acudir a un centro veterinario para llevar a cabo las pruebas pertinentes y diagnosticar la enfermedad.
Diagnóstico:
1) Pruebas principales:
-T4 total sérico: prueba inicial de cribado; valores elevados confirman hipertiroidismo en contexto clínico.
-T4 normal con alta sospecha clínica: realizar T4 libre, TSH felina, pruebas de estimulación o repetir T4; también valorar T3 y pruebas de función según el caso.
-Pueden haber falsos positivos o falsos negativos (no son frecuentes) debido a interacción con fármacos o enfermedades concominantes.
2) Pruebas complementarias:
-Hemograma y bioquímica (evaluar creatinina, SDMA - para función renal- electrolitos), perfil hepático, y ECG. Ecografía cardíaca si hay signos cardíacos.
-Gammagrafía tiroidea (scintigrafía): útil para confirmar enfermedad y localizar tejido hiperfuncionante (incluye tiroides ectópica) y para planificación de tratamiento con yodo radioactivo.
3) Consideración renal:
-Enfermedad renal crónica puede coexistir; la corrección del hipertiroidismo puede provocar aparición o empeoramiento de azotemia (porque el hipertiroidismo enmascara la disfunción renal). Por eso es importante valorar la función renal antes y después del tratamiento.
Tratamiento:
Hay cuatro enfoques prinicpales; elección basada en gato, dueño, y recursos:
1) Terapia médica (antitiroideos).
-El metimazol o carbimazol, es el tratamiento más usado; reversible y relativamente económico. Requiere administración diaria y controles periódicos con analíticas. Importante monitorizar efectos secundarios.
2) Dieta baja en yodo.
-Dieta clínica formulada con restricción de yodo para normalizar hormonas en algunos gatos; útil si el gato come solo esa dieta.
3) Cirugía (tiroidectomía).
-Extirpación quirúrgica de las glándulas tiroideas (parcial o total). Puede ser curativa, pero riesgo anestésico en gatos geriátricos y posibilidad de hipoparatiroidismo o recidiva si no se extirpa todo el tejido funcional.
4) Yodo -131 (radioyodo).
-Tratamiento curativo de elección en muchos centros: se administra I-131 para destruir el tejido tiroideo hiperfuncionante; alta tasa de curación y menor riesgo de hipotiroidismo secundario. Requiere hospitalización y mayor coste inicial, pero evita medicación de por vida.
Seguimiento:
-Control de T4 y función renal después de iniciar/ajustar tratamiento.
-Vigilar signos de hipotiroidismo iatrogénico y la aparición de alteraciones renales.
-En terapias médicas: monitorizar efectos adversos.
Si tu gato mayor pierde peso, está inquieto, bebe más o muestra cambios en el comportamiento, consulta al veterinario. El hipertiroidismo suele ser manejable y con muchas opciones; la elección depende del estado general del animal.
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